

Danza etíope
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Los elegantes trajes en tonos negro, granate y marfil, se coronan espectacularmente con un casco de plumas negras que dan forma a un caballo.
Coreografía en la que confluye la fuerza de los movimientos de las bailarinas, que se sirven de látigos para la escenificación, y la perfecta armonía con que se desarrolla la evolución de los distintos movimientos.
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